UNFV, Lima, Perú

PUERTO DE ULTRAMAR:

Emily Abregú Pascual, Edwin Angulo Quiroz, Pedro Espinoza Huaroto, Carla Gonzales Flores, David Pérez Garland, Yuri Sakata Gonzales, Juan Valle Quispe.
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viernes, 4 de noviembre de 2011

"Las buenas ediciones y la literatura de calidad"

Por Pedro Espinoza


Entre los libros que adquirí en la última Feria Internacional del Libro de Lima (FIL). Uno de mis preferidos fue Diarios de naufragio (LOM Ediciones, 2010) del poeta Antonio Cisneros, debo confesar que fue un obsequio que recibí del stand de la Embajada de Chile después del recital donde estuvieron poetas chilenos (Raúl Zurita y Omar Lara) y peruanos (Antonio Cisneros y Arturo Corcuera). Muy agradable por cierto.

La singular edición se trataba de una antología que podría llamarse “de bolsillo”, puesto que el libro es pequeño y cómodo para llevarlo de un lugar a otro, aunque, personalmente, preferiría llamarlo “libro portátil”; no obstante, tras la emocionada recepción, debido a mi interés por la poesía de Antonio Cisneros, me encontré con una edición realmente decepcionante. Así, antes de mencionarla, me gustaría apuntar algunas observaciones sobre la importancia del cuidado de la edición y sus lectores.

En la actualidad, se pueden apreciar en las librerías ejemplares con un cuidado sorprendente: ediciones de tapa dura, blanda o gruesa; con marco, sin marco o con marco dorado; dibujos (que en ciertas ocasiones tiene alguna relación con la obra del autor promocionado); etc. Todos estos aspectos, pues, tienen un objetivo fundamental: atraer al lector mediante los detalles visuales. Es por ello que la edición debe ser producto de un trabajo minucioso y responsable ya que será a través de ésta que el lector emitirá un primer juicio sobre el profesionalismo y la experiencia de aquellas personas que están detrás de la obra literaria (aunque sean aspectos, en una primera instancia, extraliterarios). Hay que considerar, además, que últimamente las empresas editoras utilizan estas formas irresponsables de edición de libros con la intención de hacer más fácil la adquisición de los mismos, sin embargo, debemos considerar algunos aspectos imprescindibles, ya que considero que se debe tener un mínimo de respeto hacia los lectores, el autor y, principalmente, hacia la obra misma.

Justamente estos aspectos indispensables del libro son los que han sido olvidados en Diario de naufragio. Considero, en un primer punto, la carátula de la edición, donde se aprecia la foto del escritor Antonio Cisneros. A partir de ésta, podemos considerar la poca imaginación de los editores y sus ayudantes en tratar de buscar una imagen adecuada que, de alguna manera u otra, tenga una conexión con la obra del autor, puesto que solo se limitan a colocar la imagen de éste. Algunos me podrían catalogar de exagerado, pero en diversas ocasiones los libros los compramos no solo por el contenido de la obra que tenemos en mano, sino, también, por el cuidado de la edición. Son aspectos suntuarios que cualquier ser humano podría demandar. ¿Acaso no se ha dado la situación que al comentar un libro un libro, mencionemos también la edición o editorial especifica? Por tal motivo, la carátula del libro no da ningún indicio de despertar la curiosidad necesaria como para darle siquiera “una ojeada”.


En segundo lugar, sobre la presentación de los poemas y poemarios antalogados, el trabajo de clasificación y fijado es bastante bueno. Vemos, pues, que la selección, es correcta, no obstante, no podemos decir lo mismo sobre su presentación física. Decimos esto por la sencilla razón de que un poema debería estar presentado en una cara de la página y no dos o tres poemas, tal y como se da en el caso de Diarios de naugrafio, del poemario “Comentarios reales” de 1964:

Paracas
Desde temprano
Crece el agua entra la roja espada
De unas conchas
[…]

Que bajo estas arenas
Sembraron en mañana a nuestros padres
Pachacámac
Todavía la tierra entra mis dedos
Y esta dura paja, me entristecen.
[…]
(Pg. 39)

Podemos apreciar dos poemas contenidos en una sola cara del poemario cuando la presentación adecuada debió haberse realizado con Paracas en una hoja y Pachacámac, en otra.

Con esto, deseo expresar que la elaboración de la presentación los poemas y el libro en general es paupérrima y deja mucho que desear. Considero que es una falta de organización y dedicación ya que estos detalles no se aprecian en otras ediciones, como la realizada al mismo autor en el año 1996 por Editora Perú, Antonio Cisneros. Poesía Reunida (1962 – 1992), por ejemplo. Asimismo, a cada poema le corresponde una página y no más, ya que así estarían mostrando una mayor dedicación y respeto a la obra en sí. Otro ejemplo, digno de mencionarse, es el del poemario de Oswaldo Reynoso, Luzbel (Editorial San Marcos y Estruendomudo, 2010).

Otro punto a tomar en cuenta es la presentación de algunos versos que considero otra falta estética en la misma. Comenzaremos por el verso del poema Heimat Film del poemario “Monólogo de la Casta Susana y otros poemas” (1986):

Una vez aclarado que aquí están prohibidos los obreros
[y los oficinistas,
La trama (o argumento) es casi lo de menos.
Por ejemplo, una joven princesa (igual que Romy
[Schneider en las
Historias de Sissi) se enamora de un pobre (aunque
[valiente capitán
de cocaleros.
(Pg. 167)

Aquí los corchetes impiden una lectura lineal y armoniosa, además, del desorden que se puede apreciar en los versos. Esto es una muestra de las ganas de entregar una obra sin la más remota dedicación a la misma o la falta de profesionalismo, faltándole, así, el respeto al autor, a la obra y a sus lectores. Estos últimos, como su principal destinatario. Se debe, pues, evitar los corchetes en la poesía, se deben presentar los versos tal y como han sido fijados ya que sin esto no se puede dar una lectura fluida y una correcta apreciación de la misma debido  a su desorden formal. Así mismo, debo recalcar que estos errores se suman al segundo punto tratado líneas arriba.

He querido enfocarme en las elaboraciones de libro para un público lector que adquiere un ejemplar presentable y sustancioso. Dos nociones que deben ir de la mano en las editoriales para un adecuado trabajo. Sé que debería explayarme sobre la obra de Antonio Cisneros, ya que con el ejemplar mencionado dan a conocer el merecido reconocimiento al Premio Iberoamericano de Poesía “Pablo Neruda” 2010; sin embargo, dejaré aquella tarea para otro momento.

Para finalizar, solo debo agregar dos aspectos: el primero, se debe dar mayor importancia a los aspectos editoriales en cuanto son vitales para atraer a un público lector que, hoy por hoy, está inmerso en lecturas superficiales, interesado en las ediciones que desea adquirir; segundo, la elaboración de las ediciones deben ser respetuosas con la obra, autor y el lector, que vendría ser el mayor beneficiado. Todo esto está enmarcado por el gusto de adquirir ediciones respetables y presentar adecuadamente a la literatura de calidad.







jueves, 3 de noviembre de 2011

"Von" de Laura Rosales (Lima: Lustra editores, 2011)

Por Juan Valle


Con la aparición de Von, Laura Rosales viene a integrar una buena lista de poetas jóvenes (Wilver Moreno, Karina Valcárcel, Diego Lazarte, John Martínez, Mario Morquencho, etc.) que tras frecuentes presentaciones itinerantes llegaron a hacerse, unos en mayor medida que otros, de la empatía y seguimiento de un público más allá de los pequeños circuitos hasta llegar irremediablemente, debido a su trabajo constante y su perfil bajo, a captar la mirada de la crítica. Lo que a continuación presentaremos, será también una revisión de lo que creemos son  algunas de las ideas planteadas por la autora.

Yendo propiamente al poemario, se vislumbran en sus páginas la apuesta por una postura irreconciliable con la realidad, con ello, el hablante lírico va formando poco a poco un entramado de figuras e imágenes a lo largo de los poemas.

La estructura dividida en tres partes: “Estancias del ensueño”, “Jardín interior”  y” Patio de espejos”, nos muestra, en la sucesión de los poemas, una constante a cerca de la definición de sus posturas. En la primera parte,  los poemas tratan de ser manejados cada uno con un hilo conductor y sin tratar de perderse, pero a su vez contienen figuras sencillas  que no exigen difíciles vinculaciones referenciales, en “Contemplando una fotografía de F.A”: “Veo tu corazón componer música”; en “Chopin”: “montaña criptada por la niebla”; en “Ultramar”: “celebra junto al mar/ la libertad de las gaviotas” e  incluso poemas que revelan rápidamente su contenido como es el caso de  “Celdas”: “y solo el deseo de la soledad/ de lamer el espíritu de los espejos […] todos nuestros yo atrapados/ en estas estructuras”. Los puntos a favor en este primer apartado son las entradas que brinda a través de los poemas-homenajes “Pizarnik”, “Chopin” y “Hokusai”, en ellos, no hay  sólo la evocación sino la intención de amoldarse a la perspectiva que se tiene de estos personajes en “Pizarnik”:  “porque vienes a mí/ por la senda equivocada/ de castillos destruidos/ muñecas degolladas/ y libélulas sordas; en “Chopin”: “!Luz de estruendo misterioso/ abre paso a lo negro!”; en “Hokusai”: “tintero triste/ ahogado/ en hermosura”; con estos poemas (solo una muestra) logra afianzar y dar por sentado la naturaleza de los poemas que seguirán ya que, como afirmamos en un primer momento, ésta  se alimenta en la necesidad de adherirse a planos que escapan a la realidad y lo racional para irse a una predominancia de los sentimientos, la introspección y el ensimismamiento. 

En “Jardín interior”, la segunda parte,  los poemas tienen por título el primer verso; en ellos, se logra revelar de mejor forma una actitud que podría ir más allá de las posturas que aparecen de forma inicial (que bien podría ser, por ejemplo, de género: “Beber de mi propia leche”)  para dar la sentencia de una actitud poética (“ser todo/lo que inventa/ mi mano”). Además, se nota un buen mantenimiento de las metáforas (“De niña me enamoré/ de un pájaro muerto”) a la vez que, a pesar de ser sencilla, muestra una mayor solidez a nivel estructural además de un inicio y final contundente. Hay una preferencia, en buena parte, por lo escueto, los versos, por ser cortos, son mejor trabajados, siendo esta brevedad en la que el yo lírico parece fluir con mayor naturalidad. A pesar de esto,  se presentan también algunos errores como  el de la ampliación empalagosa de los símiles que no termina de convencer (“como el espanto de los niños/ que no azulan sus caparazones,/ que no elevan sus brazos/ para tocar libélulas cantoras/ sobre el ventanal del mundo,/ sobre las sombras de  los hombres y los hombres”). Cabe resaltar, también, que como estructura hay una mayor apuesta por la forma, a través de la cual, a pesar de su variado registro, se observa una mayor preocupación por la construcción de ésta (basta  el ejemplo de la presencia de un poema en prosa). Así, mal que bien, este segmento del poemario exhibe una mejor y más elaborada construcción si lo comparamos con el resto del poemario.

El tercer y último apartado sería, entonces, una prolongación más afinada del segundo, aunque no por eso mejor lograda. En esta parte continuaría el interés por lo obnubilado, lo retraído, lo ensimismado que guía finalmente al hablante lírico (en el poema I: “Ella escala la aurora al descubierto/ Ella conoce los sonidos de las sombras […] (preferiría no tener ojos)”). Reafirmándose, así, lo evidenciado en poemas anteriores donde aparece un hablante lírico que prescinde de aspectos que puedan o deseen someterlo a la realidad, a lo corpóreo y a todo aquello que pueda traerle la idea de esto, siendo, así, rechazado y, más aún, tratado con escepticismo, tal y como es evidenciado en los poemas “XII”: “Al primer grito/comenzó mi silencio.”; en el poema “XIII”: “Tejo los agujeros de mi pecho/donde busco goce en la memoria.”; el poema  V: “Mi cuerpo es solo un cuerpo”; etc.

Finalizando, podríamos decir que el poemario de Laura Rosales plantea de por sí una mirada mucho más personal y definida gracias a las lecturas que se hacen evidentes en los primeros poemas. Su línea, despejada poco a poco a lo largo del poemario se enmarca en la definición de una actitud poética que apuesta por la interioridad y los espacios de la memoria sin valerse de figuras exacerbadas ni rimbombantes sino con un lenguaje sencillo y, por ello, más simpático y hasta enternecedor, lo que garantiza la expectativa de futuras publicaciones.






domingo, 31 de julio de 2011

“Medusario, muestra de poesía latinoamericana”

Por Juan Valle

Muchos de los trabajos que versan sobre la labor de reunir parte de la producción de la poesía latinoamericana no tienen muchas veces en mente una visión tan esmerada sobre lo que en verdad quieren mostrar de la mano con sus autores elegidos. Vemos, por efecto de las numerosas antologías, generalidades que en sí no llegan a ser si no materia de acumulaciones o, en todo caso, intentos por fijar de forma permisiva la producción de una época. Entonces aparece la brecha de las llamadas “muestras”, donde encontramos una perspectiva si bien no tan estricta, indudablemente pensada de forma lúcida. Es así que nos encontramos con un libro como Medusario, muestra de poesía latinoamericana (Mansalva, Buenos Aires, 2010), el cual forma parte de un proyecto que viene siendo cultivado y plasmado en libros anteriores[1] por Roberto Echavarren y Néstor Perlongher (fallecido en 1992) en el cual vemos un ejemplo fehaciente sobre lo expuesto líneas atrás, tratando específicamente la poesía neobarroca.

Como bien señala Roberto Echavarren, uno de los encargados de la selección y notas del libro junto a Jacobo Sefamí y José Kozer, en su interesantísimo prólogo, una muestra “… reclama el interés impune de ser reemplazable por la siguiente en una serie. Es exclusiva pero no excluyente (…) El conjunto dialoga entre opciones que se recombinan o apartan”. Pasando al punto central, la muestra nos ofrece además, en sus prólogos, reflexiones respecto al tema de lo barroco y el posterior neobarroco. Si bien el barroco como corriente artística en el Siglo de Oro español (S.XVI) comprendía una enorme complejidad que, en términos de literatura, respecto al lenguaje y características definidas, comprende una carga semántica condensada en la metáfora, dinamismo, vitalidad en las figuras, simbologías, etc. Sabemos que luego pierde su vigencia hasta volver a ser tomado en cuenta a inicios de S.XX (Generación del 27). En relación al neobarroco, se toma importancia al papel del cubano José Lezama Lima el cual trajo a las letras latinoamericanas la aparente retórica del barroco trazándola sobre sus escritos, sin embargo, no llegará a concretarse en opinión de otros escritores. El contacto con el experimentalismo no llega a afianzar la noción del neobarroco, se pierde el establecimiento de una homogeneidad y se da paso a lo que Severo Sarduy diría del neobarroco como “construcción móvil y fangosa, de barro” por lo mismo que los intentos del neobarroco se enfrentarían a una propagación de estilos en varias partes de Latinoamérica sin poder el primero ser cultivado de forma homogénea.

Debido a esto surgiría una poesía que retomaría las riendas de la experimentación pero que, a la vez, optaría por librarse de compromisos de cualquier índole. Esto se vería en poetas que, tras un contexto de experiencias políticas internacionales como la revolución cubana, optaron por alcanzar un estilo que desobedeciera modelos establecidos como los de la poesía militante o la poesía de corte coloquial. No permitieron tomar un sesgo, un parámetro que guiara su quehacer poético. Los poetas reunidos en Medusario, en su mayoría nacidos a partir del 30, que publicaron a su vez desde los años 60’s hacia adelante, entran con facilidad en el intrincado catálogo de la poesía neobarroca ya que combinaron la experimentación sin ser vanguardistas (a excepción de Haroldo de Campos que fue primero cofundador del Concretismo Brasileño), el cultivo del lenguaje y, con esto, la implantación de un estilo que los ha ido caracterizando hasta el día de hoy convirtiéndolos en verdaderos hitos de la poesía hispanoamericana.

Destaca el contraste de cada estilo en los poemas que conforman el texto, es acertadísima la selección de fragmentos amplios como los de Contra Natura de Hinostroza, Piel y mundo de José Carlos Becerra o Incurable de David Huerta. Estas oposiciones forman parte también del propósito del libro además de poder dar a conocer a poetas que raramente llegan a nuestras librerías.

Estamos seguros de que la lectura de esta muestra de poesía no dejará insatisfecho a quien llegue a tener la oportunidad de obtenerla. Sobre todo a la crítica especializada, ya que cabe recordar que ésta es la reedición del libro que fuera publicado por vez primera en 1996.
Los poetas que conforman Medusario son los siguientes: Gerardo Deniz (España), Rodolfo Hinostroza (Perú), José Carlos Becerra(México), David Huerta(México), Mirko Lauer (Perú), Arturo Carrera(Argentina), Marosa Di Giorgio (Uruguay), Raúl Zurita (Chile), Marco Antonio Ettedgui (Venezuela), Tamara Kamenszain (Argentina), Eduardo Milán (Uruguay), Osvaldo Lamborghini (Argentina), Haroldo de Campos (Brasil), José Kozer (Cuba), Roberto Echavarren (Uruguay), Wilson Bueno (Brasil), Néstor Perlongher (Argentina), Coral Bracho (México), Reynaldo Jiménez (Perú), Eduardo Espina (Uruguay), Gonzalo Muñoz (Chile) y Paulo Leminski (Brasil).


[1] Antes de éste libro, lo señala Roberto Echavarren, aparecieron Caribe trasplatino (Iluminarias, Sao Paulo,1991) y Transplatinos (El tucán de Virginia, México, 1990)





Pueden adquirir el libro en el stand 33A de la "Feria internacional del libro de Lima 2011" gracias a Librería Comala, distribuidora exclusiva de "Corredor Sur" (Alianza Estratégica de Editores Andinos) en Perú, que se ha hecho presente en asociación con la editorial Casa Tomada. Háganse acreedores de un descuento especial por ser lectores de "Échale un ojo" indicando haberse informado a través del blog a Armando Alzamora. Más información en:
Puerto de Ultramar

miércoles, 27 de julio de 2011

Luis León Velásquez: "Bástate Alegría"

Por David Pérez

Con poemas barrocos, en la medida que están trabajados desde la forma, es decir, preocupados por la métrica y el ritmo, Luis León Velásquez (Lima, 1983) en el poemario Bástate alegría (Paracaídas, 2011), confirma su actitud individual o insular (motes que se adjudican a quien se separa de la línea usual o tradicional) esbozada en su primer poemario Absolutamente nada. El libro encausa una propuesta genuina dentro de la nueva poesía peruana (salvedades aparte), la cual no presta ningún esfuerzo para preguntarse sobre su genealogía y, de manera degenerativa, se hace patente con colectivismos que arrancan en los setenta: generación del dos mil o la nueva poesía conversacional (tan arraigada al facilismo y la confesión psicoanalítica y a la pose de los bares y recitales).

Poemario, en quince sonetos, de estupefacientes y de amor, locura y muerte: tópicos nunca dejados, que se renuevan al dar la cara, no buena, no de mártir, no de los sentimientos acordes, sublimes, con lo ético-moral. Los poemas de Bástate alegría son de muerte por asesinato, como una de las bellas artes, de locura por la locura misma y de amor a y para la locura y la muerte. En ese sentido los poemas de León no engañan, acusan un “yo” que para su comprensión requiere un lector que, como al entrever el fondo de un pozo, paulatinamente, vea formado su rostro en sus poemas.

Sonetos de métrica variable (aparentemente se cuenta endecasílabos, dodecasílabos y alejandrinos, sin embargo, según la fuerza de lo que quiere decir, los sonetos aumentan una o restan una dos o tres sílabas al patrón acogido, por ejemplo “Infinito” o “Siberia”) donde la rima no termina el verso como en los sonetos clásicos. Y es que no hay rima en los sonetos de León, el ritmo se sostiene en la aliteración, en la correspondencia silábica de los versos, es decir en el orden de las palabras que se silencian para indicar pausas y resuenan para el énfasis; verbigracia, “Sancho & Quijote”: “Y ya te vas Quijote visto yéndote qué ido / en el lujo atroz de lo sólo siendo y estado /como dónde Dulcinea no y sí Sancho al miedo /de tu ideal hoy sensual que se ríe de rudo.”

Por otro lado, respecto a los estupefacientes y al tópico de muerte, mencionaré cinco poemas. La muerte provoca una risa de tablas, de écran, de más pura soledad y más ante “la ulcerada”, que el asesino colmado rechina “bástate alegría” en el poema que abre el libro, “Stanislavsky”. Poema en el cual cita como epígrafe un fragmento de la película biográfica del asesino serial Ted Bundy (algo no acostumbrado) donde la risa que envuelve las muecas o las muecas que envuelven la risa del intérprete ante un espejo de tres cuerpos, inquieta a León para coadyuvar al poema. Esto con el objetivo de alzar el asesinato, no vulgar, ni pasional, ni de circunstancias, sino el planificado, el serial (para en alguno encontrar la perfección), como bella arte, como un proceso de identificación en cada acto, esto es un muerto, que personaliza al no hallado autor. Así en “Special needs” se lee: “Mis ojos son salivas que te husmean en mí / y cerca de plazas ubicuos baches te ubico (…) Te inhalo y todo es exhalo santo antes de usarte”. De esta manera León le devuelve el guiño a Thomas de Quincey[1] (queriéndolo o no), redefiniendo pulsiones, tal vez atisbándote desde lo hondo del pozo. También a la manera de de Quincey, León nos sumerge al mundo de los estupefacientes[2] no naturales, sino químicos y habla de los “zepanes” en “Sísifo” que “De toses del pensamiento e iras fijas iran / los conjuros el espacio temblado y redonda / a paz los labïos en la cara que me asila”; así como lo indica en “mg”: “Como oscila así filosa influye sin oírse /dándose a la célula silba punzada y cima / a ÿ encima de las vilezas que me inciden / vese e inmérsase a paz[3] hacia mi inmenso”. Vemos la alusión a la familia de los barbitúricos que se administran en miligramos, que a manera de comunión insufla de paz que en el poeta es como la soledad en un mar tormentoso o en un volcán por erupcionar como muestra en el poema “Paz”: meta mística de íntima juntura con sus amados otros.

Como se ve, Luis León, escribe desde el revés del acostumbrado tópico y tal vez, solo en la forma, trata de dificultar lo que patentiza cuando habla de estupefacientes. En esa medida el poemario Bástate alegría “desencuadra” la escena poética actual positivamente ya que ¿Quién o quiénes, ahora, sumidos en el mal “versolibertismo”, se preocupa en pensar las palabras, contar las sílabas, estudiarlas como sonido y encender su semanticidad? León pie con pie construye su acorazado soneto, no por dificultarlo sino porque no puede de otra forma. En ese sentido su labor poética se convierte en mezcla perfecta del trabajo del ingenio y el arte, como indica Horacio, como pocos.

[1] Revisar Murder Considered as One of the Fine Arts, 1827
[2] Ver Confessions of an English Opium Eater, 1822
[3] El remarcado es mío.

sábado, 16 de julio de 2011

"Absolutamente nada" de Luis León

Por Juan Valle

Son pocos los autores que asumen una actitud tan individual respecto a su trabajo, incluso en la propia manera de darse a conocer sin interesarse por el marketing ni la presencia fútil y mediática. Casualmente son este tipo de creadores, los que ofrecen una propuesta más lograda en diferentes aspectos, alcanzando la innovación o en todo caso dejando más de una grata sorpresa en sus lectores y si nos referimos en especial al campo de la poesía tanto más dificultoso es dicho hallazgo.

Es en este grupo tan minoritario que encontramos al poeta Luis León (Lima, 1983) quien aparece en la escena literaria como un autor que ha despertado mucha curiosidad entre la crítica con su libro Absolutamente Nada (2008, Ed. Del autor) y que siendo aún su primera publicación, además de las reseñas de importantes y cautelosos intelectuales como Rodolfo Ybarra, ha empezado a ser estudiado por la crítica especializada.

Divididos en 50 poemas sin título, el conjunto del poemario ofrece un itinerario de sensaciones en las que el hablante lírico, trasladado en diferentes ambientes, rescata los elementos más esenciales para intentar llevarnos de manera muy cercana, sin grandilocuencias ni descripciones engorrosas, por escenarios donde priman la soledad, el recuerdo, lo lúgubre todo siempre y cuando recaiga sobre la propia experiencia con lo que se libra de dar algún mensaje de corte trascendente, moral o aleccionador (de ahí que pudiera venir el titulo como respuesta a un aparente afán por conseguir miradas de atención con recursos inconsistentes y llamativos).

Destacan los poemas Nº 9 donde el hablante lírico llega a describir con cautela atmósferas trágicas: “Ahí van las ambivalencias brotando. / Salto deviene silencio. / Rotación. / Accidente. / Silencio deviene salto y/ Agita la sirena de/ La policía. / Sus atestados incriminan: / Cárcel. / Huida. / ¡Rotación, saltos, gritos, muecas!/ ¡Mil silencios!”

Respecto a las experiencias vitales, en el caso del poema Nº13 primará la descripción estoica e imperturbable: “Revólver. /Alargado el martillo/ Resuelto el tambor/ Tiembla el dedo. / Se encrispa el espacio. /Vendaval sacudido. / Ingresan pasos/ Por aquella puerta de/ Principales gritos: /La herida/ En meta/Concluyó”

Podemos asegurar que la lectura de este autor no dejará insatisfecho a quien pueda encontrarse con ella, además de ya contar con ciertas referencias por parte del interés de la crítica que ya posa sus ojos sobre los escritos del mencionado joven escritor Luis León que va posicionándose de manera discreta entre los poetas jóvenes de mayor valor en nuestra producción.



viernes, 1 de abril de 2011

Presentación del libro "Los diálogos de la Piel"

Este jueves 12 de mayo a las 6 : 45 de la tarde estaremos presentando en el auditorio de la "Casa de la Literatura Peruana" el libro Los diálogos de la piel de César Chambergo.

El evento contará con la presencia del autor así como de la del editor y director de la prestigiosa editorial "Casatomada" Gabriel Rimachi.

Están todos cordialmente invitados.

La dirección es: Jr. Ancash 207, Centro histórico de Lima (Al costado de Palacio de gobierno).


"Detrás de éstas palabras
está el papel
Entre el papel y las palabras
están algunos motivos para vivir

y también y además
y todo
posiblemente"


(César Chambergo)



Al finalizar el evento podrán adquirir el libro al precio especial por presentación de 15 nuevos soles.