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PUERTO DE ULTRAMAR:

Emily Abregú Pascual, Edwin Angulo Quiroz, Pedro Espinoza Huaroto, Carla Gonzales Flores, David Pérez Garland, Yuri Sakata Gonzales, Juan Valle Quispe.
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lunes, 22 de agosto de 2011

Escapar para volver a ser: Junichiro Tanizaki y el escapismo literario

Por Carla Gonzales


El viernes 12 de agosto, en el taller número tres del JALLA-E, el Sr. Iván Pinto, especialista en literaturas orientales, desarrolló una breve, pero interesante, charla sobre el autor Junichiro Tanizaki (1883 - 1965), evidenciando, además de muchos puntos importantes del autor y la problemática sobre la difusión de la literatura oriental, algunos puntos críticos que deberían ser reflexionados con más detenimiento, razón por la cual, comparto la siguiente crónica crítica del evento.
En la conferencia, titulada “Un escritor nipón heterodoxo del siglo XX: Junichiro Tanizaki y el escapismo literario”, se tomó como base la genealogía de las obras de dicho escritor y la influencia que aquellas generaron en su vida: con la restauración Meiji Japón comenzaba a experimentar un periodo de auge en el crecimiento que conllevó a ser la segunda mayor potencia mundial a inicios del siglo XX.
Es en este contexto de deseo expansivo y de la posterior conquista de Manchuria que nace Junichiro, de madre descendiente de grandes comerciantes y de padre heredero de los mismos. No obstante, será la quiebra del negocio familiar por el padre y su consiguiente traslado de Tokio (antigua Edo) a una provincia más rural, lo que generará en él un rol que conllevará a la negación del poder del padre y a la nostalgia de la madre como centro de poder; obsesión que lo llevará, pasados los años, a plasmar dichas imágenes en sus diversos cuentos y novelas.
Ahora bien, con respecto a su labor como escritor, desarrolla aún joven una serie de cuentos como Tatuaje (1910), donde comienza a ganar reconocimientos como una gran promesa; La Jirafa (1910), Los Chicos (1911), cuento donde narra la experiencia de los chicos de barrios pobres; El Secreto (1911), donde se ven matices de su obsesión con la madre y la mujer como figura predominante en su vida; El pie de Fumiko (1919), donde se observa su adoración por la delgadez, delicadeza y blancura de los pies de una mujer, así como el erotismo que le despiertan, y como ello recae en la dominación posterior del protagonista; promoviendo en esta etapa a personajes que luego maduraran conforme a su carácter, pasando todos los hombres en su obra por una obsesión neurótica que los lleva a la miseria. Su primera novela, Un Amor Insensato (1925) lo llevará a presentar temas en los que ahondará más acerca de la mujer, el amor y el sufrimiento que se conlleva a partir de la intromisión de ambos, mostrando a un protagonista que se siente atraído por una japonesa que parece extranjera debido a sus modales groseros y su poco respeto por lo tradicional: ella conseguirá amantes mientras él se mantiene al margen, aceptándola como es e incluso pidiéndole ser su esposo; el verá en los amantes, sujetos que le evocarán a la figura emblemática de los europeos, a los cuales rechazará y envidiará a la vez. Finalmente, el relato, no mostrará un final feliz, sino, la sugerencia de varios finales (forma característica de la cultura japonesa).
Luego, durante el gobierno del emperador Showa Tenno (Hirohito), preso de la desesperación y de la impotencia de sentirse inútil para la nación, inicia una nueva etapa en su labor como narrador, comenzando a publicar novelas históricas como Historia Secreta del Señor de Musashi (1932), Retrato de Shinkin (1933), La madre del capitán Shigemoto (1949) donde se cuentan historias de samuráis, shogunes, entre otros, detallando por momentos lo referido a la sensualidad de épocas anteriores y la delicadeza ya perdida que, aunque no ahogada, dará permiso a lo erótico en la literatura japonesa como novedad, confiándose en el prestigio de El Cuento de Genji, de Murasaki Shikibu, escrito años antes, donde también se aprecia el erotismo y el amor cortesano. Recordemos también, a propósito del Genji, la obra Nieve Ligera (1937-1948) de Junichiro Tanizaki, la cual presenta la mayor expansión en todo el legajo de la literatura japonesa.
Luego, tras trabajar el problema del hijo y la madre, tema edipico, recurrió a tomar dos puntos claros: el trasfondo de deseo hacia la mujer y su fortuito desenlace, dado que el ser humano ha sido capaz de todo menos el alcance de una felicidad eterna y, por otro lado, fomentar la mezcla de occidente con Japón, para lo cual no solo se va a situar en lo tradicional (Nara, Kyoto, etc). Así, el taller terminó con el análisis del extracto de unas de las obras de Tanizaki, La madre del capitán Shigemoto, en base a la representación de la figura sensual de la mujer, dando paso, luego, a las preguntas referentes al autor y sus obras.
Este taller merece el reconocimiento de los asistentes hacia el ponente, empero hubieron lugares vacios que no supo llenar, siendo uno de ellos el recurso de las diapositivas para mostrar únicamente una que otra foto del autor y las portadas de sus libros en lengua castellana y nada de identificación estilística evaluada desde el contexto de las obra en los años de publicación; otro aspecto es el afán de cuestionar las traducciones argentinas por ser re-re-traducciones y las españolas por dimitir en el lenguaje hosco que conlleva a quitar la belleza en el arte del creador nipón, pero sobretodo dejar la duda de ¿Por qué es tan difícil conseguir, no solo de este autor, sino también de otros japoneses sus obras canónicas en nuestros países? cayendo en la re-traducción del japonés al ingles y luego al español, perdiéndose kanjis o ideogramas y desarrollando una lectura allanada, dadas las diferencias entre una y otra cultura, pues, no hubo mayor respuesta más que estudiar el idioma original, que es recomendable, pero, visto como un sobre-esfuerzo por algunos lectores al tener que aprender los más de tres mil kanjis usados en el idioma, queda, esta respuesta, algo devaluada.
Entonces, ¿qué hacer con esta industria? Lamentablemente solo esperar, pero, ¿acaso no hay editoriales que recurren a la traducción de primera fuente? La justificación no está en dejarla de lado, sino en mejorar en la traducción, y en no escatimar en las opciones contextuales de cada autor, puesto que si bien la exposición fue generosa, escatimó detalles como los de que este autor fue contemporáneo de Yukio Mishima, otro grande en la narrativa; Ryonusuke Akutagawa, visión del terror psicológico y degeneración humana, entre otros, los cuales pertenecieron a una generación de depresión que conllevó a suicidios y persecuciones, paranoias e inestabilidades emocionales, las cuales se entienden tras la segunda guerra mundial -con las bombas a Hiroshima y Nagasaki- y se plasman en el imaginario colectivo de ese entonces (por eso su gran difusión y celebridad).
Escapemos de las imágenes degenerativas y limítrofes, lleguemos a superarnos a nosotros mismos, así no llamaremos escapismo a la búsqueda, sino encuentro a nuestra realización y apreciación literaria de este autor y Japón, cultura digna y vasta que merece una hojeada.

martes, 5 de julio de 2011

Crónica sobre la conferencia “Crítica y sabotaje” a cargo de Manuel Asensi Pérez

Por Pedro Espinoza

En estos últimos meses debido a los homenajes que se vienen realizando en honor a José María Arguedas y al premio novel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, se han vuelto un poco escasos los eventos que salgan un poco de la línea general.

Debido a esto llamó mi atención toparme el anuncio de un evento que se encontraba dentro de un enfoque estrictamente teórico-critico.

La conferencia estuvo a cargo de Manuel Asensi Pérez, Catedrático de Teoría de la Literatura y de Literatura Comparada en la Universidad de Valencia, entre cuyos intereses se encuentran los textos de autores como Jacques Derrida, Paul de Man, Michel Foucault, Frantz Fanon, Spivak, Stuart Hall, Raymond Williams entre otros. Y he aquí que expongo algunos de los puntos más interesantes sobre esta conferencia que tuvo lugar en el Auditorio de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos:

Manuel Asensi comienza por hablarnos de la crítica como sabotaje la cual entra en relación con los movimientos como la deconstrucción, estudios feministas, queer y subalternos; esta idea la remite a su ensayo publicado en la revista Anthropos titulado "¿Qué es la crítica literaria como sabotaje?" Donde realiza una comparación entre el termino literatura y el termino discurso, éste último desde la perspectiva que entendía y proponía Foucault; por tal motivo, deja de lado el termino crítica literaria para inclinarse a la critica del discurso. Es así como ahonda su discusión ligándola a diferentes definiciones de crítica como sabotaje en relación con las teorías mencionadas líneas arriba.

La crítica como sabotaje vendría a ser, en una primera instancia, aquellos discursos que moldean el nivel de pertinencia del mundo a los receptores. Asensi explica esta primera característica mediante aquellos sistemas modeladores que los discursos contienen al momento de ser expresados, ya que dentro de cada uno de ellos está impregnada la ideología por el cual va a dirigir los efectos de quienes los reciben, además, para ejemplificar esta categoría nos propone el siguiente ejemplo: Don Quijote de la Mancha esta modelado por las novelas de caballería; sin embargo, su escudero Sancho Panza sigue el lineamiento de los refranes. Con esta primera característica nos dará consistencia para presentar la segunda propuesta de crítica como sabotaje que trata de causar un efecto de los receptores imponiendo una ideología o en las propias palabras de Asensi:

“(…) en la crítica como sabotaje se utiliza la modelización como un mecanismo performativo que crea efecto en el sujeto (…)”

Asimismo,cita una narración breve llamada Sendebar o Libro de los Engaños, extraído de la literatura medieval, que trata de ejemplificar lo ya propuesto la crítica como sabotaje; es así como, en resumidas cuentas menciona las siguientes conclusiones:

Primero: los discursos modelizantes tienen cierta similitud con otros discursos semióticos (literario, político, etcétera)

Segundo: la literatura es un sistema más de los sistemas modelizantes, además, su modo retórico del ejemplo emplea un discurso no preferencial como forma de expresión, ya que el ejemplo es un discurso modelizante.

Tercero: sobre la analogía, ésta emplea una estructura silogística, entonces se forma un efecto perfomativo real; por lo tanto, Asensi menciona que la literatura utiliza el tropo de la analogía para adoptar un aspecto epistemológico.

Es así como Asensi expone una de las claves de la crítica como sabotaje, ya que por medio del símil –figura retórica que utiliza el recurso de comparación, similitud y semejanza- es lo que permite avanzar al lector de lo particular a lo general o de lo particular a lo particular.

Seguidamente se menciona que la literatura y la obra de arte no se diferencian en nada, ya que cada uno tiene una fuerza ilocutiva que proporciona preceptos ideológicos que moldean al sujeto preconcebido por otros preceptos ideológicos, pudiendo ser rechazado sin lugar a dudas; sin embargo, el sujeto es bombardeado por diversos conceptos ideológicos que se expresan desde un aspecto semiótico. Vemos que esta interacción nos proporciona un punto de vista regularmente coherente y homogéneo que vendría de la modelización que proviene de la literatura y de las obras de arte (textos, esculturas, periódicos conversaciones, fotografías, etcétera).

Ahora bien, al referirse a la deconstrucción teniendo como uno de sus objetivos, destruir los aspectos binarios de la metafísica occidental o más bien de sus postulados, Asensi menciona que este postulado en Latinoamérica no funciona. Entonces, para seguir con las relaciones entre la deconstrucción y la crítica como sabotaje, Asensi nos propone lo siguiente: por un lado, la deconstrucción se encarga de sustentar un carácter indecidible de las suposiciones que se expresan con relevancia a la funcionalidad de los textos; por otro lado, podemos decir que la crítica como sabotaje no concuerda con la deconstrucción, por el aspecto ya mencionado, es de afirmar el carácter indecidible de los textos, ya que la deconstrucción se estaría quedando en el punto de inicio para que un discurso apunte a su campo de referente real determinado. Es así como se presenta lo fundamental entre la deconstrucción y la crítica como sabotaje.

De otro modo, la crítica como sabotaje se relaciona con los estudios subalternos de la siguiente manera: la crítica como sabotaje apunta a aspectos leninistas, en un momento donde Lenin tenia los conceptos marxistas de un proyecto critico político como unos postulados relevantes, ya que se puede apreciar una perspectiva de clases; con esto se puede llegar a la conclusión de que la crítica como sabotaje apunta a una perspectiva del subalterno.

Entonces, Asensi propone la definición de subalterno como aquella entidad funcional que no tiene una esencia, por ello el subalterno no se puede definir exactamente de una u otra forma, será siempre entendido negativamente.

Por último, en la exposición de dicha conferencia nos presentó la relación entre crítica como sabotaje y los estudios culturales donde llega a mencionar que estos estudios no problematizan la relación entre texto y referente, puesto que su proceso es fugaz; sin embargo, la crítica como sabotaje analiza específicamente el modo de significación mediante una lectura atenta (herencia del new criticism), cuidadosa, donde los mecanismo retóricos formales entre otros se presenten en evidencia.

Demás es decir que lo exhibido líneas arriba solo nos da una muestra de un debate de largo aliento al que seguimos estando invitados y que, a juzgar por la propuesta, dará un mayor lugar de discusión.

Por si fuera poco, un dato que el propio autor pudo alcanzar es que su trabajo se verá más ampliado en su libro Crítica y Sabotaje. Pensamiento crítico/ Pensamiento utópico que saldrá a la venta en los próximos meses. Esperemos que también pueda llegar a nuestras librerías.